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Ayúdanos a combatir el hambre causado por la pandemia en San Ignacio de Moxos (Bolivia)

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La población en San Ignacio de Moxos(Bolivia) empieza a preferir arriesgarse al virus antes que morir de hambre

Promovido por: Ong taupadak

19 donativos recibidos

900€ recaudados de 3000€

Finalizado
el día 18/05/2020

Actualización 25/05/2020

Estimados amigos:
 
Hoy hemos entregado a los trabajadores de salud de San Ignacio de Moxos el material de bioseguridad y los medicamentos que nos solicitó nuestro alcalde: 120 overoles, 100 protectores faciales, 210 barbijos especiales para personal de salud, 1000 pastillas de hidroxicloroquina y 2000 aspirinas. La compra, realizada en La Paz, ha superado los 4.000 euros.
 
La campaña emprendida por la ong irunesa  Taupadak para enfrentar la crisis derivada del coronavirus en Moxos, que sigue abierta, está siendo fructífera. De momento hemos recaudado algo más de 36.000 euros con las donaciones recibidas en distintos países europeos y la plataforma de Crowfounding www.kukumiku.com. Entre alimentos, material de bioseguridad y medicinas, llevamos gastados más de 20.000 euros. Estamos dosificando el dinero porque todavía seguimos en cuarentena. Concretamente en el departamento del Beni, al que pertenece San Ignacio, se prolongará  como mínimo hasta finales de junio sin ninguna flexibilización. 
 
Gracias de nuevo por vuestra valiosa ayuda.
 
Un abrazo.
 
Fernando de la Hera
Presidente Ong Taupadak 
 

 


Proyecto

La pandemia del coronavirus está originando un daño colateral en Bolivia, que a corto y medio plazo es más grave que el coronavirus mismo. El gobierno ha decretado una cuarentena total, consciente de que Bolivia no está preparada ni logística ni organizativamente para enfrentar la pandemia. Por eso se intenta que no se multipliquen los casos. Pero la población empieza a saltarse la cuarentena porque prefiere arriesgar ante el virus antes que morir de hambre.

SITUACIÓN ACTUAL EN BOLIVIA

Desde el primer día es en teoría más rigurosa que en los países europeos, aunque en la práctica cuesta más respetarla, está ocasionando un problema de hambre, porque la mayoría de las familias viven al día y no dispone del más mínimo ahorro. Carecen de contrato o de beneficios sociales. No hay ERTEs, por malos que estos sean para quienes se ven inmersos en ellos. No hay subsidio de desempleo.

La mayoría de los trabajadores cobra al día o a la semana. El albañil que hoy no coloca ladrillos, no tiene ningún ingreso, no tiene qué llevar al plato. Tampoco la señora que hace empanadillas o la que regenta una pensión para vender almuerzos o el mototaxista o la lavandera o el mecánico o el transportista…

En poblaciones como San Ignacio, no hay absolutamente ninguna empresa. Sólo tienen ingresos durante la cuarentena los funcionarios municipales o los que cobran su sueldo del gobierno, como maestros o sanitarios. Eso, contando que no haya novedades desagradables en el futuro si las escuelas siguen cerradas.

El gobierno boliviano, que está dando palos de ciego para paliar esta crisis, demostrando más voluntad que acierto, empezó prometiendo una canasta de alimentos para 1,6 millones de familias, sin precisar con qué criterio las seleccionaría. Algo a todas luces implanteable, porque el mero reparto, con las dificultades de llegar a todos los rincones del país por nuestra deficiente red de comunicaciones, crearía tantos problemas, que con suerte muchas de las familias damnificadas recibirían su cesta en navidad. Por no hablar de lo que se encarecería esta campaña. Terminaría costando más el transporte que el género repartido.

Antes las quejas, el gobierno cambió de opinión y decidió sustituir las canastas de alimentos por un ingreso de 400 bolivianos a las familias beneficiarias de esta ayuda, pero con un criterio sumamente discriminatorio: sólo lo recibirán las mujeres que cobran el bono Juana Azurduy (abarca desde el inicio del embarazo hasta que el bebé cumple dos años), los que cobran bono de discapacidad y los que perciben en bono sol (ayuda a los adultos mayores) y no tienen ningún otro ingreso adicional. Este criterio selectivo deja fuera a la mayoría de las familias que necesitan la ayuda, además con suma urgencia. Si eres un albañil de 33 años con esposa y tres hijos, el menor de los cuales ya ha cumplido los dos años, vete preparándote para robar o morirte de hambre.

Para colmo, ese bono de 400 bolivianos lo van a ingresar en el Banco Unión, que es donde se cobran también los bonos anteriormente descritos que les hacen “merecedores” de esta ayuda alimenticia de emergencia. Como las sucursales de este banco trabajan sólo desde las 8 hasta las 12 por la cuarentena, con servicios mínimos (menos ventanillas de atención de las habituales) y con muchas sucursales cerradas, se producirán unas colas tremendas. De hecho, a día de hoy ya las hay y todavía no se ha hecho efectivo este bono. Encima, todavía no se han pagado los denominados ítems, que son los sueldos que paga el gobierno a maestros y personal de salud, siempre a través del Banco Unión. Tampoco se ha pagado aún el mencionado bono de 400 bolivianos para alimentación. Y sin embargo, el banco está colapsado.  Todos esos ancianos que están esperando a cobrar su modesto bono mensual, se tendrán que volver a sus casas con los bolsillos vacíos, lo que significa que seguirán con sus platos también vacíos. Pareciera que los miembros del gobierno viven en otro planeta, dictando normas imposibles de cumplir o al menos de cumplir con la celeridad necesaria por las circunstancias.

Para mitigar el descontento de la población humilde, el gobierno también ha prometido otro bono en el futuro de 500 bolivianos para todas las familias que tengan un hijo en inicial o primaria de los colegios fiscales. De nuevo una condición que deja fuera a muchísimas familias que necesitarían esta modesta ayuda, aunque llegue cuando ya haya pasado la emergencia. Por ejemplo, a los que tengan sus hijos en secundaria (de 11-12 años en adelante) o a los que estudien en colegios de convenio, como los de Fe y Alegría, que son de gente sumamente humilde. No se entienden los criterios que emplea el gobierno.

NUESTRA PROPUESTA

Ante esta situación, el Gobierno Municipal y el Gobierno Departamental están aunando esfuerzos con recursos limitados para proporcionar canastas de alimentos a las familias que no recibirán esos 400 bolivianos y que también viven al día, que son mayoría en el pueblo y en comunidades próximas, que también realizan compras en San Ignacio.

La ONG Taupadak(con sede en Irún)se ha unido a esta campaña y entre las tres instituciones queremos reunir los alimentos suficientes para enfrentar la crisis provocada por el coronavirus, que va para largo. Al final, la población en general está más preocupada por el problema inmediato y latente del hambre que por la amenaza hipotética del contagio del coronavirus, que obviamente existe y ante la que es evidente que hay que tomar medidas. Pero con cabeza. Ya se están articulando protestas en algunas poblaciones, organizándose incluso manifestaciones masivas que van contra toda prudencia en tiempos de pandemia. Pero la necesidad saca a la gente de sus casas para protestar.

Taupadak, antes de recibir ninguna ayuda externa, salió el miércoles a Trinidad con un permiso especial de circulación, que sólo se concede para los transportes de alimentos, y se gastó más de 4.000 dólares para confeccionar 250 canastas con el siguiente contenido: 7 kilos de arroz, 7 kilos de harina, 4 kilos de azúcar, 2 kilos de macarrones, 1 kilo de sal, 2 litros de aceite, 2 cajitas de te y 2 bolsitas de jabón en polvo. Sólo productos imperecederos. Se estima que esta ración alcanza para una semana para una familia de cinco personas. Hay que tener en cuenta que la dieta no contemplará ni carne de res ni pollo ni verduras, que casi no se encuentran en el pueblo. El desabastecimiento creciente de los comercios de alimentación, únicos autorizados a circular, es otro problema cada día más palpable. El Gobierno Departamental ha prometido otras 750 canastas de la misma composición. El Gobierno Municipal, que está gestionando bien la crisis, no tiene presupuesto para cubrir esta necesidad, aunque todos los funcionarios municipales están poniendo un porcentaje de su sueldo para apoyar esta campaña.

En este momento, los funcionarios municipales están elaborando la lista de beneficiarios, puerta por puerta. Es decir, están contabilizando las familias que necesitan esta ayuda, porque no están teniendo ingresos y tampoco van a percibir el famoso bono de emergencia de los 400 bolivianos.

Todo el dinero que recaudemos con esta campaña, de particulares o de instituciones, lo destinaremos a la compra y transporte de alimentos. El reparto lo coordinará el Comité Municipal de Reducción de Riesgo y Atención de Desastres (COMURADE), que está conformado por autoridades municipales, provinciales, militares, policiales y representantes de la sociedad civil. De momento, el primer lote de alimentos en llegar a San Ignacio ha sido el de Taupadak, que ha adelantado dinero de sus propios recursos antes de recolectarlo a través de donaciones. No nos ponemos límite. Harán falta varias compras más como esta para cubrir las necesidades, sobre todo si el Gobierno Departamental, como nos tememos, no aporta más de los ya prometido: 750 canastas como las descritas.

Detallamos las compras necesarias para abastecer a 1.000 familias de cinco personas durante una semana, proporcionando a cada una de ellas las siguientes cantidades: 7 kilos de arroz, 7 de harina, 4 de azúcar, 2 de pasta, 1 de sal, 2 botellas de aceite, 2 cajas de te y 2 bolsitas de jabón en polvo.

 

– HARINA: 140 quintales de 50 kilos, a 218 bs         30.520 bs = 4.116,65 €

– ARROZ: 152 quintales de 46 kilos, a 197 bs         29.944 bs = 4.038,95 €

– AZÚCAR: 88 quintales de 46 kilos, a 197 bs         17.336 bs = 2.338,34 €

– PASTA: 140 bolsas de 20 paquetes de 400 gramos, a 60 bs             8.400 bs = 1.133,02 €

– ACEITE: 100 cajas de aceite de 20 botellas, a 156 bs         15.600 bs = 2.104,18 €

– SAL: 28 paquetes de 40 kilos, a 38 bs           1.064 bs =   143,52 €

– TE: 40 paquetes de 50 cajitas de te, a 57 bs.           2.280 bs =   307,53 €

– JABÓN EN POLVO: 36 paquetes de 60 bolsitas, a 104 bs.              3.744 bs = 505,00 €

– BOLSAS PLÁSTICAS: 52 paquetes de 100 bolsas, a 27 bs             1.404 bs = 189,38 €

– 5 CAMIONES PARA EL TRANSPORTE, a 1.500 bs           7.500 bs = 1.011,63 €

 

TOTAL : 117.792,00 bs. = 15.888,20 €

 

(Tipo de cambio del día 3 de abril de 2020: 1€ = 1,0823 dólares = 7,4138 bs.)

Taupadak es una ong con sede en irun(Gipuzkoa) fundada en 1997 que trabaja en el departamento del Beni(Bolivia) . “Territorio y dignidad para los pueblos originarios del oriente boliviano” es la premisa con la que venimos trabajando desde el principio de nuestra andadura.

Son muchos los proyectos que hemos llevado a cabo desde entonces. La mayoría relacionados con la construcción de internados en la selva, pozos de agua, escuela de música que rescata el barroco misional de las antiguas reducciones jesuiticas.

También proyectos de recuperación alimenticia tras las inundaciones ocasionadas por las riadas en los años 2005 y 2006.

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